miércoles, 23 de mayo de 2012

Lo que no debí, pude, quise decir


Tirás letras 
desparramadas
 sobre un papel
los ojos 
hundidos en un libro
El mate listo
saludamos al Sol
en abrazo de fotosíntesis

Tu silencio de mañana 
riega mi sangre
dejas aroma de calma 
por toda la cocina

Tantos colores de otoño se hacen pedazo
contra tu azul.

El cuerpo es agua,
todo
es savia en las manos

Afuera todos amanecen, visten y corren
hoy mi despertar fue tu mirada
hay luz de sobra en los rincones
un vaso brilla
y mis sueños con él 

Transparente gesto de la boca que te recorre
en encuentros des-acertados
nos hipnotizamos
Las aves dibujan símbolos por las ventanas
el tiempo me es indiferente

La parada de un micro, tu mochila y mis lagañas
un portaso y se escuchan lágrimas caer

Lo que debimos, 
pudimos o
 quisimos hacer,
los caminos
 son caprichos 
zigzagueantes

Desvanecer
cada puesta de sol 
por la ausencia
Encorvar 
el corazón
con recuerdos de plazas

Como dados tiro mis letras borrador
y entre las cosas,
cuales sean,
dejo la mirada

Las manos juntas en el bolsillo
pueden resumir el sabor de lo tibio
Si el Sol se despertó de malas
lo dejaremos esconder en las nubes

Si el frío puede sacar
sus uñas sobre la piel,
también la energía aparecerá
en el brillo de las flores

Regalo de fuego a las pupilas

Lo que no se hace palabras
se extiende más allá de los sentidos.

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Baúl inmenso de palabras y recuerdos
se abre como pandora esta mañana
Dejo que la tinta baje por impulso
y los trazos comienzan a cantarte
están vencidos de tanto amor

El abismo en tus ojos salta hacia los techos
y sobre la mesa, tu sombra y sonrisa
están plantadas

Cuántos sueños nacen después de la tormenta 

Nació una flor en mi pecho,
diminuta, todos la notaron
menos yo

Tu luz vuelve a la ciudad
en noche de mercurio,
alma que camina en rincones solitarios

Se estrujan los dedos,
hay ausencia de caricias.
Se escapa y relame la lengua,
buscando la mía
Besos de bocas abiertas
besos con miel,
de comisuras de flor

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Gira el calendario
y caminas sobre un pensamiento
sos espuma difusa
que crea y destruye y pregunta
Dias y noches
en zig-zag
navegas mi paso

Se renueva y sana mi piel de esporas
piel que transmuta y nace y se deshoja
piel de caracolas 
de barro ocre.

En el viento soplas mis células
y vuelan pestañas
La quietud
a pesar de todo
se apodera de las cosas

Te regalo mi libro imaginario
no hay hojas ni números
Sólo una historia
inventada entre dos
historia imposible
de contar y tocar
historia de luz
de un adiós
con brillo
en los
ojos




Caen con un ruido seco
los papeles al tacho
crashhh y la pelotita
se desliza por mi mano

Ahí va un sueño/poema más...

Tengo una montaña
de hojas secas en los cajones
escondí adentro
 tu sonrisa
ya no la encuentro

De golpe las palabras se agotan
y juro no escribirte nunca más
La ausencia 
se congela a sí misma
y es razón suficiente

Qué esperamos de los firuletes sobre el papel

Escribimos lo que
 no podemos
sabemos
queremos
decir

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Entre tus manos
estas letras
tendrán melodía

El viento no sabe llevarse
el sabor de algunos besos

Efímero y certero
los días te muestran la esencia
después
se la lleva 
alguna ola

Qué decir de los desvaríos
si conocés por donde flota mi barca
Estás 
si sos quien yo recuerdo
de mi mano
 por Alejandría

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*No me gustan los finales, sólo las frases bonitas







martes, 30 de agosto de 2011

domingo, 7 de agosto de 2011

En los broches de la cuerda



Se me han desordenado las palabras en el cajón.
Se han enredado como cables viejos, una encima de la otra.
Las coloco sobre la hoja en blanco
 pero revolotean inquietas,
no quieren ser escritas.

Les pido un poco de poesía pero se resisten,
juegan a ser palabras burdas,
demasiado conocidas y rutinarias.
Sólo quiero regalarle unos versos al sol, les digo.

Y cuando lo nombro 
parecen ponerse un poco más serias.
Entonces una les tose a las demás,
y sin decirles más nada,
 poco a poco, se ponen en fila
desplegando sus alas de mariposas.

Las veo danzar entre mis dedos, sublimes,
 airosas como rayos de luz.
Es que ellas entienden mejor que nadie
 como pintar un poema.

Me miran divertidas ante mi gesto de alivio.


Cada tanto se van de la hoja y se pierden por las paredes,
las transforman de verdes, rosa, naranja y azulados.
El cuarto responde a las caricias de mis palabras
las observa, las entibia, las florece.

Será por eso que las hojas del libro nunca tuvieron alambrados.

Les cuento que necesito ayuda con las formas,
ellas abren grandes sus ojos
 y largan carcajadas de hadas.
Entiendo que nunca les gustó que las manden,
ellas crean belleza de otra forma, de otro mundo.

Se dispersan en el teclado y juegan a las escondidas,
hacen barullo, no me escuchan,
tomo distancia, 

enmudezco

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las contemplo.


Nunca me gustó poner barreras a mis palabras.


Las trato de convencer, les cuento del concurso.
Ellas ya pasaron por la rayuela,
ahora están entretenidas con los broches de la cuerda.

Me pongo triste.
Ellas detienen su juego y me miran tristes también,
Nos quedamos un largo rato
mirándonos a los ojos.


Hay momentos que siempre prescindieron del tiempo.


Mis palabras toman mis pensamientos
los sacan a la vereda
y les muestran la salida del tren.
Siento el olor de la libertad.

Nunca entenderé de formas,
y tanto a ellas como a mi,
nos seguirán molestando
los ruidos sordos de contenidos 
y de amor.

La tarde se aquieta 
y ellas se posan en mi almohada
las dejo soñar despiertas,
que se esfumen a través de versos en el viento
y en barriletes paseen ciudades.


Pienso que ningún premio es mayor
que conocer y querer las propias palabras.

jueves, 4 de agosto de 2011

Comunión en el monte


Mientras mis pasos hacían crujir las hojas secas de la tierra sedienta del monte, mis ojos pedían permiso a sus árboles para adentrarse en su espíritu de río. En los vientos que aparecen detrás de los follajes alejados, se susurran las historias olvidadas. Cuentan por ahí que sus algarrobos son sabios abuelos que abrazan el lugar.
El Bermejo es un viajero trotamundos, que caprichosamente recorre todo el año, desde las montañas del norte hasta visitar el mar. En cada lugar que descansa lo apodan diferente, pero él no le presta demasiada atención y en las rondas de fuego cuenta sus viajes.
En sus orillas los dorados hacen la destreza del alimento, un impulso subacuático los despiden a la superficie; para luego de varias piruetas, zambullirse dictando melodías. 
Las ranas atentas en sus refugios descifran la nota y comienzan a calentar la garganta. Un coro verde oscuro da inicio a la orquesta sin fin que alegra todo el Impenetrable.
Las siguen las abejas carneras, los grillos y el hornero. Mientras la música reina, los algarrobos y palos borrachos más sabios y arrugados, cuentan los lamentos de los siglos pasados y venideros.
Los pies de los Wichís recorrieron todos los escondites del Chaco, sus ágiles manos pedían y se alimentaban del río, sabían que todo en la naturaleza tiene dueño.
Las mariposas escuchaban atentas la historia del fuego que recitaba un algarrobo, y fascinadas las divulgaron a todas las flores y hormigas que habitan la orilla. Tararearon la historia de Tokjuaj, el dios de los Wichís. Alborotadas, las mariposas contaban las burlas y travesuras de este dios. Las libélulas, muertas de risa, festejaban con giros en el aire cada fin de historia.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Esperando la salida del Sol



"desmembrados
acertamos miradas
y vemos en medio
de oscuridades
arcoiris del alma"
- Roberto Moscoloni.
  





Sueño nº 1

Dos energías encontradas
en un rayo de sol
un astro gigantesco
una bola de fuego eterno
nos miraba

La tierra
debajo de nuestros pies
se deslizaba
el tiempo
una vez mas
cambiaba su ritmo

(Para quienes se ríen de los números del reloj
el placer de entender lo relativo
de reconocer el latido que viene desde el suelo)

Los pájaros
surcan el cielo a sus anchas
algo de revuelo y brisa fresca
puede olerse
en el aire de lo infinito

Nuestros cuerpos
suspendidos
en el centro
las manos se aferran al cemento
la sensación de flotar
entre las estrellas
que ya se marchan
y el centro de esto
que llamamos nuestro mundo.



Sueño nº 2

Mantenés tus ojos
fijos en la luz
de la mañana que comienza
a calentar tu cuerpo

Observo el brillo
de los rayos de sol
en tu pelo
y no puedo evitar
hundir mis dedos
y acariciar tus rulos

El arcoiris
Árboles, techos de casas, catedrales...
Y esas calles
por lo bajo
que ahora no vemos
pero en las que ayer
me besabas
sosteniéndome la mano


Sueño nº 3

Desaparece el cansancio
cuando recorremos esas calles
  a la par

 Los momentos se vuelven plenos
cuando esperamos el amanecer
y luego de cada risa
te acercás a darme un beso

Te pregunté
cuánto tiempo transcurre, según el reloj, h
asta que el sol nace
 me dijiste que es
el tiempo de unos besos

Unos besos
que después de llevarme
contra la primera pared cómplice
dejaste tu saliva en mis labios
y nos embarcamos
en el amor de la mañana

Si en la distancia
mi voz despierta tus ojos
las flores gozan del Sol
y escuchas los pájaros

 Una escucha
libre de palabras
cargadas de energías
viajeras y colapsadas.







martes, 14 de septiembre de 2010

Palabras Primeras



una manada de ojos piadosos
disparaban lástima contra vos
mientras el orgullo en mi interior
te hacia cómplice y testigo

el Morbo apareció vestido por el pasillo
con su disfraz de mártir señora, sonreía,
deslizando sus dedos por la puerta
 la escena la extasiaba y divertía

los miedos se hicieron reales
con su aparición en segundo plano
intentando desencontrar nuestras horas
rompiendo nuestras almas en lo amargo

 no pude contarte que soltaron mi corazón
mientras los días de grises invadían mi suerte
tuve que robar una flor, se que vas a entender
una sola, para sobrevivir con los fuertes

un imperio de fuerzas creaste
que acunaron mis recuerdos en la calma
expulsaste a los hipócritas y a tus fantasmas
me enseñaste a tomar revancha

tu llama debió debilitarse
y así poder alimentarse de cenizas
renunciaste a tu cuerpo y soñaste profundo
apostando en un tablero de fichas movedizas

una rueda de azar tiró los dados
mientras tus brazos me hacían dormir
una mano transparente jugaba a bailar
mientras vos me enseñabas a reír

acá quedan kilómetros de años por surcar
y tu legado lo aferro bajo mi brazo
te beso en la frente, una vez más,
te doy gracias por haberme creado

no habrá por delante demasiadas penas
que hagan a mis pies caminar en círculos
desde el día en que me viste nacer
tu luz me guió lejos de abismos

tus manos se arrugaron y se recrearon
me hamacaron, me señalaron el cómo
me dejaste entrever el vacío
para sujetarme a la vida

aún no terminó de caer la arena del reloj
todavía  nos restan las palabras y consejos
nos sobran instantes de sol y lluvias
tus abrazos que necesito ante el desconcierto

mis primeras P y A, una vez, te nombraron
letras que duplicadas marcaron un comienzo
hoy te escribo muchas y dicen lo mismo:
en mi luz, tu amor marcado a fuego.




...fuerza viejo...


martes, 24 de agosto de 2010

Zapato de oro


un reflejo de lo eterno
el símbolo infinito sobre el agua
una madeja de inocencias atesoradas
un zapato de oro en la pesca
 
una tarde que se convierte
en fantasía de infante
un racimo de manos expectantes
encienden las luces
y creen y cantan
por la cosecha
 

un recuerdo inmortalizado
el olor a moho de las algas
la sensación de todo un mundo 
por explorar
por tocar
un sueño que late inquieto
el rescatar un ave sumergida
la adrenalina en el azar
por buscar
por arriesgar

 

unos cordones mal atados
un borde que divide los riesgos de embarrarse
grandes puñados de piedras submarinas
que descienden a lo profundo del misterio


                                                                un lago que se convierte 
en mar de posibilidades
un rebaño de peces fluorescentes 
comienzan la danza
y ríen y lloran 
por lo paradójico