martes, 15 de junio de 2010

Insomnio



No puedo empezar. La cursilería abre paso entre mis palabras para nombrarte.
Pero la inmensidad de tus ojos detienen mis dedos sobre el teclado...
...
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Indefinido el tiempo que me quedo mirándolos y ya no me acuerdo lo que quería escribir.
No dejo de pensar en los cambios. ¿Cómo se le devuelve a una persona volver a cantar en las mañanas?
No estoy hablando de favores, digo, cómo explicarte que sin saberlo alejaste tantos fantasmas, tantos grises.
Es ese hueco en tu pecho, entre tus hombros, donde el tiempo se detiene a reposar. Rincón reservado que me aleja de ese mundo, el que llaman real.
Descubriendo que la complicidad reduce la distancia de dos, nada resulta de vos demasiado lejano. Los celos ya no exigen signos de vida, no piden explicaciones absurdas.
Comienzo a ver más brillos sobre los rostros y el sol comenzó a ser más sol sobre los árboles.
Si con el tiempo la palabra se convirtió en la fuente que despejó mis dudas, fue tu escucha que sostuvo muchas noches este insomnio.
Un lazo que anhela pero no aprisiona, que arde pero no quema, que es fuerte pero dócil.
...

...

PIENSO:


- Éste lazo son como mis sueños, esa noche donde todo parecía flotar. Otra noche de insomnio, esas donde las verdades se revelan.

jueves, 3 de junio de 2010



En las esquinas se encuentran vientos temperamentales, un remolino de hojas secas y bolsas se eleva por sobre el asfalto sin que nadie los mire.
A sus costados los pasos deambulan ignorando la energía del espiral. La brisa erguida juega con los rayos de sol, que hace las hojas cada vez más brillantes.
Los amarillos y naranjas se confunden entre el plástico que bambolea emitiendo sonidos de sacudidas.
A tan sólo unos metros unos pies se acercan apacibles, con timidez pero expectantes del crujido de las hojas que no dejan de danzar sobre la boca de tormenta.
Silenciosamente una mano entra en escena. Se desliza sobre el ras del suelo y toma una de las hojas ,que por un instante descendía flameando.
La envuelve entre sus manos, la mira, la pone a contra luz. La inspecciona cuidadosamente, la acaricia y la guarda dentro de su libro.
Una sonrisa se dibuja y se remite a la hamaca de la plaza de su infancia.
Se aleja, entre la gente.
Viendo, mientras el resto sólo mira.

A mi amiga Lau, con cariño...
:)