sábado, 3 de septiembre de 2016

El ruido del ventilador
y la quietud
el sol siempre igual
velando sobre mi cabeza

los recuerdos como el agua
fluyendo por el cuerpo
lo pájaros afuera
la señal de lo correcto

la brisa que me llama
a deslizarme sobre el tiempo
la música es cuna
de la fuente en el vientre

un suspiro del mi perro
y los brazos extendidos
el amor por sobre todo
afloja mi mandíbula,
la savia de la tierra
sube por mis pies

es la humildad de los días
convirtiéndome en mujer
de un planeta vigía,
mi ombligo central
que sostiene el cielo.

las deudas sociales
desaparecen con la paz
con la certeza 
de estar bien en el mundo

es la fortaleza del corazón
que todo lo transforma
es la circulación y la acción
por mis manos

es el pan y el vino
sagrados alimentos
que me siguen dando vida,
son mis palabras
la más acertadas
en el silencio

es la vitalidad y la miel
que alimentan mis ojos
es el aroma a jazmín
que desenreda los pensamientos

la corona de luz
que es brillantez de calma,
que es comunión con la vida,

es la imperfección como lección
es la observación de la tierra
y del cielo que me hace
lo que me guía

es la araña del rincón
que teje sus días
sin esperar, mejor
para ser
una gota de rocío
que espera
la próxima lluvia
en medio del verano.

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